Oct 29 2010

Ana María Pastore

Concepto de violencia: social, familiar y escolar

Posted at 20:55 under Reflexiones teóricas

          

           La violencia es una relación compleja, compuesta por elementos de múltiples dimensiones, en la que se ejerce el  poder haciendo uso de la fuerza física, psicológica, económica o política, en perjuicio u obstrucción de los derechos de una persona o grupo.

 

Violencia Social: Es estructural y cultural. Es básica y fundamental de la constitución de una sociedad, con relación a las formas de pensar, a los valores asumidos vivencialmente por la misma y las prácticas diarias que los encarnan. La violencia social involucra y tiene su manifestación en la violencia institucional e individual, ya que una sociedad con condiciones sociales violentas, incidirá en los sectores  de la población con menores posibilidades económicas y simbólicas para escapar a la incorporación de conductas violentas.

Los factores de la violencia social son múltiples, pero no se puede dejar de mencionar: el desempleo, la precariedad laboral, desigualdad social, empobrecimiento de algunos sectores y la falta de posibilidades de superación de estos mismos factores.

 

La postergación y malversación de los porcentajes dedicados a educación y salud de la población en los presupuestos nacional, provinciales y municipales.

Esta violencia es generadora de innumerables violencias sociales, institucionales e individuales, ya que perjudica los derechos de los sectores más carenciados y vulnerables, excluyéndolos mediante el poder político y económico del acceso y satisfacción de condiciones básicas de vida; que consecuentemente disminuirán sus posibilidades de acceso a lugares de trabajo y fuentes de sostenimiento pàra sí y sus familias.

Esta violencia es sumamente difícil de responder socio-educativamente, porque justamente, afecta no sólo a los destinatarios de la educación y la acción sanitaria, sino también a sus agentes (en la calidad de la formación y actualización permanente, en los salarios que reciben por su prestación que los lleva a asumir más horas de trabajo con la consiguiente disminución de la calidad de su servicio, a los insumos para las respectivas tareas) y a las infraestructuras edilicias y el instrumental necesario.

Toda esta situación debe responderse desde una formación para todos los grupos sociales, que privilegie la reflexión y toma de conciencia en torno a los valores de la persona en la sociedad, los derechos inalienables de todo integrante de la misma, de la no-discriminación y exclusión de vastos sectores de la población. Esta formación debe integrarse con la activa participación en acciones de transformación de la situación socio-cultural en la que nos encontramos, involucrar a los medios de comunicación masiva, las asociaciones intermedias, los organismos no gubernamentales, etc.

 

Violencia familiar: Las relaciones parentales, propias del ámbito familiar, son de por sí asimétricas en la distribución del poder, pero cuando este poder se utiliza en perjuicio y/ o obstrucción de los derechos personales de los integrantes de la familia estamos ante la violencia familiar. La expresión de esta violencia es el maltrato físico y psicológico. Este último se ha agravado por el abandono explícito e implícito de los menores por parte de sus progenitores, situación que se ha extendido en forma alarmante ante diversas situaciones socioculturales y económicas que afectan a los que deberían ser los “adultos”.

El abandono de hecho, de una gran proporción de niños y adolescentes, en el aspecto alimenticio, sanitario, emocional y psicológico.

Padres que no se ocupan de si sus hijos comen o qué comen; que duermen hasta tan tarde que no los llevan a la escuela o llegan tarde aún cuando concurran en el turno tarde; que utilizan dinero para comprar “tintura” para hacerles “mechas” a sus hijos de 6 u 8 años, pero no les alcanza para pagar el bono de la sala de auxilio para llevarlos al dentista, o que no quieren ir a hacer cola en el hospital para consultar a un médico. Que desde edades muy tempranas sus hijos viven “en la calle”, librados a sus posibilidades. Padres adolescentes, abuelos cansados, tíos que “no tienen porque hacerse cargo”. Esta realidad no es más privativa de sectores económicamente marginales, sino que se da en todos los niveles socioculturales y económicos: el televisor y la computadora reemplazan el diálogo con los padres. Los video-juegos, matinés, shoping, etc. Por donde deambulan solos niños y adolescentes. Son formas de entretenerlos sin tener que “ocuparse”.

También la respuesta a esta violencia, que se auto- reproduce (ya que esos niños y adolescentes no habrán tenido otros modelos de paternidad), también es muy difícil de responder y al igual que la elegida para lo social, debe hacérselo desde la formación y acciones de transformación que se instrumente en todos los ámbitos educativos, formales y no formales, los medios masivos de comunicación, los grupos artísticos, las organizaciones religiosas y sin fines de lucro, concientizando sobre los derechos del niño y las consecuencias físicas, emocionales y psicológicas del abandono.

 

Violencia escolar: La escuela es el lugar donde aparecen los efectos de la violencia social y familiar sobre todos sus integrantes, pero especialmente los alumnos. Pero también se producen situaciones de violencia propias del contexto escolar.

La escuela en su funcionamiento puede reproducir esquemas sociales discriminatorios y de marginación o exclusión.

Las políticas escolares pueden generar violencias de tipo institucional: relaciones impersonales y burocratizadas, encasillamiento de alumnos, etc.

La violencia que se suscita entre pares a consecuencia de las interrelaciones en el ámbito escolar.

La violencia física y/ o psicológica entre pares como modo de resolución de sus conflictos vinculares.

Esto es pan de cada día en las escuelas, desde los primeros años hasta el EGB3 en que se agrava la situación. Los modelos paternos, en determinados ambientes socioculturales, las posturas de los medios, en especial la televisión, tienen “como consecuencia que se instalen prácticas de violencia socialmente toleradas”.

La respuesta socioeducativa se basa en la detección y el diálogo:

1-           Identificar las situaciones de violencia y los conflictos que podrían originarlas.

2-           Adopción de una postura clara de crítica y rechazo a los hechos de violencia inter y extraescolares, por parte de la institución y del cuerpo docente  que deberá tener en este aspecto “único discurso”.

3-           Normativas claras y explícitas para el tratamiento de todo tipo de resolución violenta de conflictos interpersonales.

4-           Las normativas deben incluir los pasos a seguir en la intervención ante situaciones de violencia: diálogo con los protagonistas, con los padres y/ o responsables, con los participantes en el rol de testigos y/ o instigadores.

5-           Establecer nexos con organismos asistenciales, públicos y no gubernamentales para la asistencia de los protagonistas y su grupo familiar.

6-           Informar sobre la legislación vigente y cumplimentarla desde lo institucional.

7-           Realizar reflexiones y auto evaluaciones permanentes de la actuación del cuerpo docente ante la violencia entre pares y la cultura y las políticas institucionales con relación a la violencia.

8-           Incluir en la práctica didáctica curricular la reflexión con los alumnos sobre el tema.

 

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