La tormenta de agua, viento y granizo entró en las casas, desbordó ríos, derribó cientos de árboles y dejó arrasadas 10 mil hectáreas de plantaciones de viñedos y frutales en San Rafael, a 300 kilómetros al sur de la Ciudad de Mendoza.
El granizo y las ramas de los árboles caídos taparon las acequias y las calles de la ciudad se inundaron formando verdaderos ríos, especialmente en los barrios Pueblo Diamante, Isla del río Diamante y El molino, que son los más cercanos al río.
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